Reconocido mundialmente, dió vida a grandes peliculas como Cinema Paradiso, El Bueno el malo y el feo y La Misión, entre centenares de otras muy valoradas.

Hasta el gran Quentin Tarantino despidió a Ennio Morricone en su cuenta de twiter:
«El rey a muerto! ¡Larga vida al Rey!

Vale recordar que la Copa Mundial de la FIFA, el Mundial que se jugó en Argentina, 1978,
tuvo el honor de ser disfrutada con la composisión del tema central en manos del mismisimo maestro.

Es nuestro homenaje recordarlo con su música y una breve historia que se relata en la escena de la palicula dirigida por Giuseppe Tornatore estrenada en 1988, ganadora del Óscar a mejor película de habla no inglesa.

«Alfredo: -Te contaré una historia. Sólo para ti, Toto. Sentémonos.
Hubo una vez un rey que dio una fiesta. Las más hermosas princesas asistieron. Un soldado de la guardia real vio pasar a la hija de rey. Era la más adorable, e inmediatamente el soldado se enamoró. Pero, ¿qué era un simple soldado al lado de la hija de un rey? Un día el soldado se las arregló para verla y le dijo que ya no podía vivir sin ella. La princesa quedó tan impactada por la profundidad de sus sentimientos que le dijo: «Si puedes esperar por 100 días con sus noches bajo mi balcón yo seré tuya». Dicho esto, el soldado salió y esperó un día, dos… luego diez, veinte. Cada noche la princesa lo buscaba y allí estaba él, sin moverse. Siempre allí, lloviera o relampagueara. Las aves se posaban en su cabeza, las abejas lo aguijoneaban, pero él no se movía. Después de 90 noches, se veía seco y pálido. Brotaron lágrimas de sus ojos. No pudo detenerlas. No tuvo ni siquiera fuerzas para dormir. Y todo ese tiempo, la princesa lo observaba. Cuando la nonagésima novena noche llegó… el soldado se levantó, tomó su silla, y se marchó…
Toto: -¿Qué? ¿Justo al final?
Alfredo: -¡Justo al final, Toto! No me preguntes qué significa, no lo sé. Si logras descifrarlo, me lo dices…»

Deseamos que las nuevas generaciones también tengan la oportunidad de emocionarse y conocer este sentimiento de nostalgia, amor, alegría y pena en una misma melodía… «por favor lloren»